Para luego es tarde

21 febrero, 2017

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Imagino cómo todas las cosas podrían ir en distintas direcciones. Cómo sería si siempre me callara todo, o si no me hubiese guardado nunca nada. Cómo sería si me hubiese hablado cuando lo necesitaba, si tal vez así me hubiese detenido.
Me duele mucho. Me duele la indiferencia de todos, me duele que por defenderme una vez, estoy sola. Me duele notar que si yo no pongo esfuerzo en las cosas, el esfuerzo del otro lado no existe.

Recuerdo cuando le hablaba, remarcándole la importancia de valorar las cosas mientras uno las tiene. Parece que se olvidó de eso.

Hace años estoy elaborando ideas que no son buenas. Mire dónde mire, no tengo alternativa más que esa: no soy buena en las relaciones amorosas, ni de amistad, tampoco en las familiares; no soy buena con mis hobbies, ni en el ámbito laboral. No sirvo para la sociedad.

Debería morirme y listo.

Tuve un sueño, uno donde volvía a casa después de mucho tiempo.
Llegaba a la entrada de mi casa desde la calle. Todo estaba avejentado y feo, mi familia se encontraba sentada, reunida en el comedor. Había una foto mía en la pared, y todos pasaban de ella.
Sacaron el tema de mi muerte en la mesa, y por más que yo tratara de decirles que estaba allí, por más que gritara, ellos no podían oírme. Estaba sola, como ahora, sólo que ellos se dieron cuenta de que ya no me encontraba allí. Esta vez sí.
Todos siguieron adelante, y mi ausencia era sólo un tema para hablar en la mesa. Qué mierda.
Y acá estoy. Ya las ganas de irme de este plano me quedan de plan B. Lastimarme es la única opción que tengo, y no es por llamar la atención, es la forma de poder vivir conmigo. Porque simplemente no veo salida: no sé cómo dejar de ser Yo.
Total, ¿quién se daría cuenta si hago algo y no lo digo? Lo hago todo el tiempo y nadie lo ve. Lo hago con muchas cosas y a nadie le importa.

Creo que debería ir cortando lazos, así de a poco mientras corre mi Plan A, voy quedándome aún más sola para que nadie note cuando llegue el Plan B. Así no me encuentran ellos, sino la policía luego de una denuncia por malos olores. O que simplemente logre desaparecer por décadas, hasta que me encuentren sin tener pistas de quién soy.

Sólo sé que pasará. Tarde o temprano, sea por lo que sea, lo voy a hacer. Y ya para luego es tarde.
Ya todas las veces que yo gesté cosas por los demás, las que ellos no lo hicieron por mi. Todos esos momentos en los que quedé sola, en los que me castigaron por todo lo que hice y todo lo que no. Tal vez alguien desee mientras yo no esté, que las cosas hubiesen sido diferentes, o simplemente no haberme conocido.

Esta soy yo, esta es la tormenta que arrastro conmigo. La tormenta que algún día me va a matar.


美苗  ~  
Carol Minae

La piba invisible

19 febrero, 2017

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Toda la vida disfruté de escribir. Por alguna extraña razón me hace sentir que tengo algo productivo para hacer, que puedo dejar algo para ver al mundo, o simplemente dejar algo para recordarme a mí que alguna vez lo vi. Sin embargo, ya que soy una persona de movimiento lento (en todos los sentidos), siempre necesito motivaciones para que la parte derecha de mi cerebro funcione.

Me pregunto por qué serán estos sentimientos algo melancólicos los detonantes fieles a ello.

Supongo que nadie se descubre a sí mismo en los momentos felices, porque a fin de cuentas de la felicidad no siempre presta el tiempo necesario para aprender. Los sentimientos fuertes, las decepciones, la tristeza, la pérdida o la soledad siempre nos marcan. Siempre tengo ese constante sentimiento de cansancio el cual me avisa que ya no puedo tolerar las decepciones, que me ahoga la tristeza, que la pérdida me agobia, o que la soledad me está matando. Y ahí aprendés, oh sí... aprendés mucho.

Y precisamente en este momento, estoy realmente cansada.

Mi mamá dice que debido a este poder oculto de invisibilidad que tengo, desarrollé inconscientemente (para materializarlo luego físicamente) varios kilos de más. Así la gente me podría notar cuando vengo, cuando me voy, cuándo pasé y cuándo no. Esto de la biodescodificación me duele en la certeza.
Siempre viví con esta sensación de que la gente no me ve, pero no es gratuito. Es que, puta, en verdad si no es que no me ven, es que me ignoran fuerte (lo cual no sería bueno, tampoco). No digo que no pueda pasar, el perder de vista a alguien a veces o por algo, ¿pero es necesario hacerlo siempre? Como si fuese un accidente. Como si yo fuese de papel.

Mi hermano no me trata, y cuando lo hace me trata mal. Me hiere indiscriminadamente porque cree que nadie puede estar más herido que él mismo. Cree que es al único que le duelen las cosas. 
Mis amigos suelen hacer todo el tiempo lo que les va en gana. No suelen darles ganas de hacer cosas conmigo. No es que nunca les nazca nada, nomas no estoy usualmente en sus planes. Porque no lo digo, creen que no los necesito.

¿Cómo pretenden que no me sienta sola? ¿Cómo me hacen creer que no lo estoy? ¿Qué puedo esperar yo de todos los demás? 

Detalles, eso quiero.
Una llamada, de la nada, para ver qué hago o cómo estoy. Una visita sorpresa, para invitarme a salir de mi burbuja a tomar aire. Un regalo pequeño, que me demuestre que a veces rondo en la mente de ellos. Una disculpa amable, porque la razón no siempre la tienen ellos.
Quiero que no me hagan sentir invisible todo el tiempo, estoy harta de eso.


美苗  ~  
Carol Minae