No es enojo, sólo es tarde

13 mayo, 2017

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Casi lo suelto. Por dos segundos creí que él debería saberlo. Pero no. Él no podría entenderlo.
Así que no lo solté.
Mis piernas temblaban, pero no era frío. Seguro era la culpa, porque es aquí donde comienza. Tenía la escena del crimen justo debajo del pantalón.
Es así como se inicia esta gran mentira que voy a disfrazar de verdad.
Me van a tener como siempre me quisieron. No pienso quejarme de nada, no pienso decir más nada. Esta fue la instancia final de algo a lo que no creo volver por voluntad propia.
Me preguntó qué me pasaba, pero tal vez haya sido tarde para responderle eso. No importó en el momento, no importó antes y ya no importa ahora.
Será que tendrán que aprender a verme, como creen que hacen, pero esta vez en serio. A leerme cuando no puedo hablarles. Incluso apuesto a que si leyeran este estúpido blog, todo sería distinto.
Pero bueno. Aprendí que no puedo ni debo decirle a la gente las cosas que tienen que hacer, porque por más que lo haga, y se los diga con detalle, van a hacer siempre lo que les queda cómodo.
Tal vez debiste haber dejado el teléfono con volumen, y haberte dado cuenta. Hacía unos días que veníamos hablando poco, y de la nada te pedí perdón y te llamé. Tal vez, si hubieses atendido…
O quizás si al día siguiente te preocupabas por ello, ya que nunca te llamo. O si te alarmabas por lo cortante que respondía, luego de haberte dicho que no estaba bien. Puede ser que hayas podido hacer algo de haber notado al menos una de todas estas cosas.
Podrías haberme detenido de presionar el botón que, ahora, ya encendí.


Carol~

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